El Arca de Noé vuelve a estar bajo investigación en Turquía: qué han encontrado realmente

Arca de Noé

La posible localización del Arca de Noé vuelve a estar en el centro de una investigación científica en Turquía. Un equipo internacional trabaja en la formación de Durupınar, una estructura de unos 157 metros de longitud situada en el este del país y cuyo contorno recuerda al casco de una embarcación.

Las nuevas campañas incluyen perforaciones profundas, georradar, tomografía de resistividad eléctrica, análisis químicos y estudio de muestras de suelo. Los investigadores han detectado anomalías subterráneas y una mayor concentración de materia orgánica en algunas zonas, pero por ahora no existe ninguna prueba concluyente que permita afirmar que se haya encontrado el Arca de Noé.

La investigación intenta resolver precisamente esa cuestión: determinar si Durupınar es una formación geológica natural o si contiene restos de una estructura construida por seres humanos.

Una formación de 157 metros cerca del monte Ararat

Durupınar se encuentra en el distrito de Doğubayazıt, en la provincia turca de Ağrı, aproximadamente a 29 kilómetros al sur del monte Ararat.

La formación fue identificada en 1959 por el capitán del Ejército turco İlhan Durupınar a partir de fotografías aéreas.

Desde entonces ha atraído expediciones, estudios geológicos y numerosas teorías debido a su peculiar forma alargada.

Su longitud, cercana a los 157 metros, también ha contribuido a alimentar las comparaciones con el relato bíblico.

El Génesis describe el arca construida por Noé con unas dimensiones de 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto. Dependiendo de la equivalencia utilizada para el antiguo codo, esos 300 codos representarían aproximadamente entre 133 y 157 metros.

Clave de la investigaciónDatos
LugarFormación de Durupınar, Turquía
LongitudAproximadamente 157 metros
Descubrimiento moderno1959
Distancia al monte AraratUnos 29 kilómetros
Director científicoCenker Atila
Técnicas utilizadasPerforaciones, georradar, LiDAR y resistividad eléctrica
Profundidad alcanzadaHasta unos 18 metros en algunas perforaciones
Arca confirmadaNo

Las nuevas perforaciones alcanzan hasta 18 metros

La actual campaña está dirigida por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, y cuenta con la participación de la organización Noah’s Ark Scans.

Los trabajos han recibido autorización oficial de las autoridades turcas.

Durante la campaña de 2026 han participado alrededor de 20 investigadores y estudiantes procedentes de cinco países, con cerca de 90 días de trabajo de campo.

Uno de los principales avances respecto a investigaciones anteriores es la profundidad de las perforaciones.

Las nuevas muestras se han obtenido a niveles que alcanzan aproximadamente 18 metros bajo la superficie, lo que permitirá analizar capas que anteriormente no habían podido estudiarse de forma adecuada.

El radar detecta anomalías bajo la superficie

Los investigadores están utilizando diferentes tecnologías para estudiar Durupınar sin necesidad de realizar inicialmente una excavación arqueológica convencional.

Entre ellas se encuentran el radar de penetración terrestre, la tomografía de resistividad eléctrica y el LiDAR.

Según los responsables del proyecto, algunos análisis geofísicos han detectado estructuras subterráneas con formas que aparentemente presentan ángulos rectos y divisiones semejantes a compartimentos.

Algunas de estas anomalías se localizarían a alrededor de nueve metros de profundidad.

Sin embargo, detectar formas regulares bajo tierra no demuestra que hayan sido construidas por seres humanos. Las estructuras geológicas también pueden producir patrones que, interpretados desde la superficie, parecen artificiales.

Encuentran más materia orgánica dentro de la formación

Otro de los resultados que ha despertado interés procede de los análisis del suelo.

Las muestras recogidas previamente indicarían que determinadas zonas del interior de Durupınar contienen una cantidad considerablemente mayor de materia orgánica que los terrenos situados fuera de la formación.

Según los responsables del proyecto, en algunas mediciones la concentración sería cercana al triple.

Los investigadores consideran que los niveles elevados de carbono podrían estar relacionados con restos orgánicos y plantean incluso la posibilidad de que exista madera degradada.

Sin embargo, esta interpretación todavía necesita verificarse mediante análisis independientes.

Una concentración elevada de carbono por sí sola no demuestra la presencia de una embarcación antigua.

Una broca encontró una capa especialmente resistente

Durante las perforaciones también se produjo un episodio que ha generado nuevas especulaciones.

Una de las brocas utilizadas por los investigadores se rompió al encontrarse con una capa especialmente dura.

Los responsables del proyecto plantean como una de las hipótesis que podría tratarse de madera mineralizada o petrificada, aunque reconocen que no puede establecerse su naturaleza hasta que las muestras sean analizadas.

Los estudios de laboratorio deberán determinar la composición mineralógica y orgánica de ese material.

Solo si se identificara realmente madera trabajada sería posible avanzar hacia análisis posteriores destinados a conocer su antigüedad y procedencia.

Un pequeño robot investigará el interior

La campaña incorpora además una herramienta poco habitual en este tipo de investigaciones.

El equipo está utilizando un pequeño robot diseñado para desplazarse por cavidades o espacios subterráneos.

El dispositivo, conocido como Gopher, puede incorporar sistemas de exploración destinados a obtener información en zonas donde resulta difícil introducir personas o equipos convencionales.

Los trabajos previos señalan que el robot podría alcanzar profundidades cercanas a los 12 metros.

Su utilización permitirá contrastar los resultados obtenidos mediante radar y otras técnicas geofísicas.

También han aparecido fragmentos de cerámica

Los investigadores han reunido alrededor de 1.000 muestras de suelo y fragmentos de cerámica durante sus trabajos.

Algunos de esos restos cerámicos podrían ser antiguos, aunque su edad todavía no ha sido establecida mediante análisis de laboratorio.

Hasta que no exista una datación fiable, estos fragmentos tampoco pueden relacionarse directamente con el relato bíblico.

El mismo problema afecta a grandes piedras perforadas localizadas en la zona.

Algunos investigadores las han interpretado como posibles anclas de arrastre utilizadas por embarcaciones antiguas, pero esa explicación ha sido discutida durante décadas.

La hipótesis geológica sigue teniendo mucho peso

Durupınar no es un lugar desconocido para la ciencia.

En 1996, los investigadores Lorence Collins y David Fasold estudiaron la formación y concluyeron que podía explicarse mediante procesos geológicos naturales.

La historia de Fasold resulta especialmente significativa porque inicialmente había participado en investigaciones destinadas a localizar el Arca de Noé, pero posteriormente modificó su interpretación.

Algunos elementos presentados anteriormente como costillas de una embarcación, estructuras metálicas o componentes artificiales pudieron explicarse como rocas, minerales y deformaciones naturales del terreno.

También se cuestionó la interpretación de las piedras perforadas como antiguas anclas. Determinados análisis indicaron que estaban compuestas por andesita local, lo que debilitaba la hipótesis de que hubieran sido transportadas hasta allí por una embarcación procedente de otra región.

La forma de barco no basta como prueba

El elemento que más ha contribuido a popularizar Durupınar es indudablemente su silueta.

Vista desde el aire, la estructura presenta un contorno alargado que puede recordar a un barco.

Pero la geología produce numerosas formaciones naturales con geometrías aparentemente sorprendentes.

Por eso, los científicos necesitan evidencias mucho más sólidas para demostrar un origen humano.

Sería necesario encontrar materiales claramente trabajados, estructuras constructivas identificables o madera cuyo contexto arqueológico pudiera establecerse con precisión.

Después habría que comprobar su antigüedad utilizando técnicas de datación independientes.

El relato bíblico no señala necesariamente el actual monte Ararat

Existe además una cuestión histórica relevante.

El Génesis afirma que el arca terminó descansando sobre los “montes de Ararat”, una expresión que no tiene por qué referirse específicamente al actual pico del monte Ararat.

Puede interpretarse como una región geográfica más amplia.

Esto significa que incluso una coincidencia entre la descripción bíblica y las dimensiones de Durupınar no demostraría por sí sola que ambos elementos estén relacionados.

Los relatos de grandes inundaciones tampoco son exclusivos de la Biblia.

Tradiciones mesopotámicas anteriores, como Atrahasis y la Epopeya de Gilgamesh, contienen historias en las que una persona recibe una advertencia sobre una gran inundación y construye una embarcación para sobrevivir.

La geología no respalda un diluvio mundial reciente

La investigación de Durupınar debe diferenciarse también del debate sobre la existencia histórica de un diluvio universal.

Las evidencias geológicas disponibles no respaldan una inundación global reciente que cubriera todo el planeta.

Sí existen pruebas de grandes inundaciones regionales, cambios del nivel del mar y catástrofes naturales que pudieron quedar conservadas durante generaciones en las tradiciones de diferentes pueblos.

Por este motivo, encontrar evidencias arqueológicas de una antigua embarcación en Turquía tampoco demostraría automáticamente que se hubiera producido un diluvio mundial.

Son cuestiones científicas diferentes.

Los análisis continuarán durante el invierno

Las muestras obtenidas durante la campaña serán estudiadas durante el invierno de 2026-2027.

Los científicos analizarán principalmente su composición mineralógica, su contenido orgánico y la posible existencia de restos de madera.

Si aparece material adecuado, podría utilizarse posteriormente la datación por radiocarbono para determinar su antigüedad.

Los primeros resultados relevantes se esperan para comienzos de 2027.

El equipo no prevé realizar una gran excavación hasta haber completado primero las perforaciones y el cartografiado geofísico de la formación.

Todavía no se puede afirmar que hayan encontrado el Arca de Noé

Los datos obtenidos hasta ahora justifican que Durupınar siga siendo investigada, pero no permiten dar por resuelto uno de los misterios históricos y religiosos más conocidos.

Las anomalías del radar, la materia orgánica, la forma de 157 metros o una capa especialmente resistente son indicios que requieren explicación, no pruebas del Arca de Noé.

La verdadera cuestión que intenta resolver la nueva campaña es mucho más concreta: determinar si bajo Durupınar existe únicamente una formación geológica o también materiales y estructuras de origen humano.

Si las próximas pruebas encuentran madera trabajada, permiten datarla y demuestran que forma parte de una estructura coherente, el debate entraría en una fase completamente diferente. Hasta entonces, Durupınar continúa siendo una formación extraordinariamente sugerente, pero su identificación con el Arca de Noé sigue siendo una hipótesis sin demostrar.

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