Historiografía y cultura histórica en el siglo XX

Los embates del mundo actual no pueden explicarse sin el estudio de la historia y la historiografía. La presente obra hace comprensible la práctica historiográfica del siglo xx y las tendencias que se atisban a principios del xxi, analizando las principales corrientes que se han sucedido (desde la escuela de los Annales hasta la Alltagsgeschichte y la historia medioambiental) y relacionándolas con los futuros que esperaban quienes escribieron sobre el pasado. Asimismo aborda el estudio de las representaciones del pasado que configuran la cultura popular, la vida cívica y el discurso político, desarrollado en un capítulo dedicado a la cultura histórica y a la memoria en la actualidad. Por su ambición intelectual y calidad expositiva, Las huellas del futuro constituye una obra de referencia para la historiografía que, sin duda alguna, apasionará a todos aquellos que se interesan por el devenir de la humanidad.

 
 

INDICE

Presentación

Introducción

1. Las claves del modelo historiográfico dominante a principios del siglo XX

2. La renovación historiográfica en torno a la revista "Annales": sus claves, su influencia y sus ambigüedades.

3. Las propuestas y el contexto de la historia, como ciencia social, en Alemania y Norteamérica.

4. La evolución y diversificación de la historiografía marxista desde el materialismo histórico hasta la antropología crítica.

5. El retorno de la narrativa de los acontecimientos y el cuestionamiento de la historia socioestructural. ¿Hacia qué narrativa se encamina la nueva historia?

6. Nuevos enfoques de la historia en pos del sujeto: la historia de la vivencia cotidiana, la microhistoria y la historia antropológica.

7. Otra visión de la historia: historia de las mujeres, historia feminista y problemática del género.

8. Los desafíos del posmodernismo y el giro lingüístico.

9. Introducción a la historia medioambiental.

10. Globalización y cambio de perspectiva historiográfica.

11. Cultura histórica y memoria en el mundo actual.

Epílogo

Bibliografía

Índice onomástico

 

PRESENTACIÓN [Fragmento del libro: páginas 11-13]

Las huellas del futuro. ¡Un nombre enigmático, sin duda, para titular una panorámica sobre las principales formas en que se ha pensado, escrito y comunicado el pasado en el siglo XX!  Pero, ¿acaso la elaboración de un relato histórico no constituye, en gran parte, una proyección de los horizontes de espera del grupo humano en el que surge? Tras los certeros análisis de Reinhart Koselleck, me parece que quedan pocas dudas ya al respecto. El presupuesto central de esta obra es que la historia ha sido en el siglo XX una disciplina abocada, en buena medida, a encarar y configurar el futuro, aunque haya tratado directamente sobre los cambios acontecidos en el pasado.

La narrativa histórica, como constructo cognitivo-existencial, resulta de la combinación de una doble mirada. Una es la mirada con aspiraciones de verdad a las res gestae, a las realidades acontecidas en un tiempo pretérito de las que tenemos múltiples trasuntos, representaciones o fuentes. La otra mirada del historiador, aunque sea involuntaria o menos consciente, es una “mirada” o una “visión” del futuro. Pues la persona humana es, por su condición existencial, un ser “futurizo”, que labra su vida personal y social a partir de unas experiencias vitales (sean éstas reconfortantes o hirientes) y en vistas a unas expectativas (más  menos fundamentadas). La identidad es precisamente esta intersección entre las fuerzas del pasado y la orientación que les da el sujeto de cara al futuro.

Pienso que para explicar las principales corrientes o tendencias historiográficas que se han sucedido, solapado y entrecruzado en el siglo XX, no basta que nos limitemos a comentar los diversos métodos (los diversos itinerarios cognitivos disciplinados) que los cultivadores de la historia han utilizado en su intento de captar las actividades de los hombres y mujeres que nos han precedido. Unos métodos, por cierto, que hasta hace no mucho, querían emular el estatus científico de las ciencias de la naturaleza. Tampoco es suficiente que tratemos de esclarecer los paradigmas mentales básicos (las teorías del conocimiento y las visiones del mundo) en el seno de las cuales se han forjado esos métodos para indagar y recrear el pasado.

Es más importante aún que demos a conocer los cambiantes climas culturales preponderantes en cada etapa; las diversas mentalidades y expectativas político-sociales en consonancia con los cuales se ha plasmado esos fragmentos de autobiografía de la humanidad a los que llamamos escritura histórica. Así, por poner un ejemplo, dista mucho el clima cientificista y racionalista preponderante en Europa a principios del siglo XX, del que observamos en los inicios de este siglo XXI. En aquél, cuando Lord Acton escribía el prólogo de la acreditada historia universal fraguada en torno a la Universidad de Cambridge, prevalecía un cientificismo racionalista y una casi ilimitada confianza en el porvenir, en el momento del cenit de la dominación de Occidente sobre el mundo. Ahora, tras las evidencias de que la ciencia puede ponerse al servicio de totalitarismos inhumanos, como el Nazi o el Soviético y de que la razón ha servido con frecuencia como coartada para el poder y la exclusión social, Occidente ve cuestionada también desde dentro su (presunta) superioridad cultural y se extiende en él una mentalidad desconfiada y propensa al nihilismo que deslegitima los relatos históricos de la modernidad europea, por considerarlos infundadamente arrogantes.

Desde este prisma de lectura “futurizo”, las páginas que siguen, fruto de una dilatada experiencia investigadora y docente, buscan proporcionar una obra de referencia articulada, legible y dialogante para conocer las diversas y cambiantes formas de representar el pasado surgidas o difundidas a lo largo del siglo XX y a principios del siglo XXI.  En consecuencia, este libro ofrece en buena medida una relectura de las principales tendencias, corrientes o escuelas historiográficas “actuales”. Se suma, así, gustosamente, a algunas otras iniciativas similares, relativamente recientes en el mundo hispánico, que espigaré al paso de los próximos capítulos.

El objeto de este libro, pues, es la práctica historiográfica del siglo XX y las tendencias que pueden atisbarse en los primeros compases del siglo XXI. En otras palabras, a lo largo de las próximas páginas desgranaré los postulados teóricos, los sistemas metodológicos, los estilos narrativos y las temáticas de interés que han ido pautando la labor de los historiadores durante el último siglo. Presentaré las principales escuelas historiográficas que se han sucedido o compaginado y reseñaré las obras que han supuesto un hito o un punto de referencia para la comunidad internacional de historiadores e historiadoras. De todos modos, no me limitaré a reseguir la evolución de la escritura de la historia en el mundo académico. Una de las finalidades de este libro es, precisamente, contribuir a ampliar el foco de estudio de la historia de la historiografía, subrayando la importancia que tiene también el análisis de la cultura histórica, es decir, el estudio de las representaciones literarias, artísticas y teatrales del pasado que surgen e impregnan la cultura popular, la vida cívica y el discurso político. A la “cultura histórica” y a la “memoria social” dedico, precisamente, el último capítulo de la obra.

Querría que este libro ofreciera una panorámica sistemática, clara y concisa de la evolución de la historiografía contemporánea. Deseo que, en los próximos capítulos, los estudiantes de historia puedan encontrar un manual. Un manual completo y a la vez asequible con el que puedan comprender la historiografía del siglo XX y, al mismo tiempo, puedan descubrir las problemáticas teóricas y la pluralidad de opciones metodológicas que ofrece la ciencia literaria a la que quieren consagrar su vida profesional: la historia. En definitiva, me gustaría que este libro supusiera una invitación a los alumnos para “pensar la historia” un poco más a fondo.

Deseo que Las huellas del futuro sea de interés también para la comunidad de historiadores, para aquellos que dedican su tiempo a indagar el pasado y a salvarlo del olvido a través de la palabra. Espero que la hermenéutica crítica que realizo de las tendencias historiográficas contemporáneas aporte nuevas luces para entender el desarrollo y la situación actual de la ciencia histórica y, a la vez, suponga un acicate para tomar mayor conciencia y repensar las partituras teóricas y metodológicas que regulan nuestra investigación histórica. Como he apuntado ya, abrigo la esperanza de que este libro coadyuve también a ampliar el campo de la investigación historiográfica y ofrezca nuevas perspectivas para su práctica. Y, por encima de todo, querría que este recorrido historiográfico constituyera un pequeño pero intenso viaje intelectual por el siglo XX y por sus paradigmas teóricos y vitales. 

Fernando Sánchez Marcos.